
Ya me han llovido suficiente los ojos, me ha pesado la mirada, se me han caído las pestañas tiñendo de negro las migajas del pan que se encuentran en el suelo. Ya se me han arrinconado las letras en una esquina y las palabras tienen sentido pero no reproducen mis pensamientos, lo que siento, lo que guardo. Los dedos me pesan cuando intento deletrear tu nombre y sentirte cerca no es cuestión de distancia sino de tiempo.
Que pareciera que el viento rebotara en mi cara y se golpeara con la ausencia de tu mirada, con tus palabras esquivas, tus sonidos bizarros, un amanecer tosco en plena oscuridad, desafiando la noche que aparece y nos murmulla, suspira canciones que nadie conoce y al amanecer se olvidan, me cuenta secretos que se clavan en las tumbas de mi conciencia, tengo un hilo de lana y no hay gato que juegue con el, se enreda, rebota, se alarga.
De repente me cuelgan aretes que quieren volar y no me llevan, sin alas alcanzan lugares mas altos, las lejanos de lo que yo con mis pies podría alcanzar, por pereza o fatiga, o ganas de quedarme estática por un momento para escuchar el ruido de las voces de fondo, del viento pasar, mientras se me congelan los pensamientos, las horas se combinan y forman minutos que duran 70 segundos y el 8 se mezcla con el 6 y se le olvida existir.
Oscurece mas temprano y pareciera que el día no fuera suficiente para cubrir con gestos lo que la noche trae con el silencio y las horas parecen succionarme la conciencia, disfrazarse de letras, pretender ser algo más, la temperatura cae y me congela las pestañas, las uñas, la mirada y todo livianito va teniendo mas sentido, solo que nada me devuelve a ti, todo me conduce por analogías extrañas de un ayer esquivo que le dio por prenderse de mi cuello. Un pasado con nudos en el pelo y falta de acondicionador y un cepillo, cigarrillos que se apagan nuevecitos por miedo a succionar humo mezclado con tu aliento.
Miedo a perderme en lo que dicta tu conciencia y no escucha a tu corazón ni dicen tus labios, miedo a confundirte con un futuro mas lejano, miedo que me arranca las ganas de cerrar los ojos para cubrirme con un pañuelo de ilusión, miedo a verte al frente mío y saber que la que ya no esta presente, soy yo.
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Foto: LussiaD


















